- No vas a estar siempre de acuerdo con todo el mundo. Y a veces, te puedes encontrar ante una diferencia de opinión, ante un malentendido, o ante un problema que se complica más de la cuenta. Por supuesto, no todos los conflictos terminan en los tribunales, y menos mal. Aunque claro está, que saber sobrellevar un problema es lo que va a llevar a una solución amistosa, y no saber, puede llevarte a una disputa legal larga y además que vas a tener que costear.
- Evitar conflictos legales no es solo cosa de abogados. Tiene mucho que ver con la forma en la que nos comunicamos, en cómo tomamos decisiones y en la disposición que tenemos para encontrar puntos de vista en común. En nuestra asesoría en Zaragoza hemos ayudado a clientes con todo tipo de casos, así que queremos darte algunos consejos prácticos para resolver conflictos de forma amistosa. Con ellos, vas a poder cuidar las relaciones y además evitar dolores de cabeza.
Si necesitas consejo profesional…
Estamos a tu disposición.
Consejos para resolver conflictos de manera amistosa
Resolver un conflicto de manera amistosa no siempre es fácil, pero sí es posible. De hecho, muchas situaciones se pueden reconducir si sabemos cómo actuar a tiempo y con la actitud adecuada. Aquí te dejamos algunas claves que pueden ayudarte a evitar que un problema se haga demasiado grande y termine en un juzgado.
Habla a tiempo (y con calma)
Cuando hay algo que no te parece bien, lo mejor es hablarlo pronto. Esperar demasiado puede generar más malestar o confusión. Eso sí, elige el momento y las palabras con cuidado. Expón tu punto de vista de forma clara y tranquila, sin acusar ni levantar la voz.
Una conversación a tiempo, en un tono respetuoso, puede resolver más de lo que imaginas.
No personalices el problema
Recuerda que discutir un tema no significa atacar a la persona. Es mejor centrarte en los hechos y en cómo te afecta la situación, no en lo que supuestamente ha hecho mal el otro. Por ejemplo, en lugar de decir “siempre haces esto mal”, puedes decir “me gustaría que en esta ocasión lo hagamos de esta forma”.
Ese pequeño cambio de enfoque puede evitar que la conversación se convierta en una pelea.
Escribe los acuerdos
Si llegáis a un acuerdo, aunque sea algo simple, lo mejor es dejarlo por escrito. Puede ser un correo, un mensaje o un pequeño documento. Esto evita malentendidos en el futuro y da tranquilidad a ambas partes. No se trata de desconfiar, sino de que todo quede claro.
Y si es algo más importante (como un acuerdo económico, un trabajo o una colaboración), consulta a un profesional para redactarlo correctamente. En nuestra asesoría podemos ayudarte con tu caso.
Infórmate bien antes de tomar decisiones importantes
Cuando un conflicto afecta temas legales, económicos o personales importantes, lo mejor es que consultes con un abogado antes de tomar decisiones. Tener claro cuáles son tus derechos, y también tus obligaciones, te da seguridad y te ayuda a actuar con criterio.
Escucha de verdad
No se trata solo de hablar, también hay que saber escuchar. Muchas veces los conflictos se agravan porque no nos damos el tiempo para entender qué está sintiendo o pensando la otra persona. Escuchar con atención, sin interrumpir y sin juzgar, es clave para encontrar una solución conjunta.
Busca acuerdos, no ganar la discusión
Cuando un conflicto se vuelve una batalla por tener la razón, es muy difícil llegar a un buen resultado. Lo ideal es que ambas partes se sientan escuchadas y encuentren un punto medio. A veces no se trata de que uno gane y el otro pierda, sino de buscar una solución que funcione para ambos.
Preguntas como “¿Qué podemos hacer para que esto funcione para los dos?” o “¿Qué necesitas tú para sentirte cómodo con este acuerdo?”, te pueden ayudar.
Deja espacio para revisar
A veces, los acuerdos necesitan un ajuste con el tiempo. Las circunstancias cambian y es bueno dejar una puerta abierta para revisar lo que se ha acordado. Puedes decir “¿Te parece que dentro de unas semanas revisamos cómo va esto?” Esa flexibilidad ayuda a mantener la buena voluntad entre las partes.
Pide ayuda si lo necesitas
Si ya has intentado resolver el problema y no hay manera de avanzar, quizá sea el momento de pedir ayuda. No hace falta llegar al juzgado para eso. Existen servicios de mediación donde una persona neutral os ayuda a dialogar y encontrar soluciones sin necesidad de pasar por un proceso judicial.
En muchos casos, contar con una persona externa y profesional es justo lo que se necesita para desbloquear el conflicto y llegar a un acuerdo razonable.
Eso no significa que vayas a ir a juicio, sino que te mueves con información y sin dar pasos en falso.
¿Y desde Asesoría Obón Turlán, cómo te ayudamos?
¿Cuándo acudir a una asesoría jurídica? Es cierto que muchos de los conflictos que surgen a lo largo de la vida, se pueden solucionar con diálogo, pero hay situaciones en las que es recomendable contar con la ayuda de un asesor.
- Cuando hay un contrato de por medio y las condiciones no se están cumpliendo.
- Si el tema implica una herencia, un acuerdo comercial o una propiedad.
- Cuando se han roto acuerdos previos y la conversación no avanza.
- Si crees que se están vulnerando tus derechos y necesitas orientación clara.
Para estos casos, si buscas un buen asesor jurídico en Zaragoza, podemos ayudarte. En nuestra asesoría vas a encontrar a un asesor que te ayude a entender tus opciones y, siempre que sea posible, a apostar por una solución amistosa.
Porque a veces, con la orientación adecuada, el camino más fácil es también el más inteligente.

